Reservas: advierten que la primera revisión del acuerdo con el FMI terminaría en un “waiver”
Los integrantes del personal del Fondo Monetario Internacional (FMI) están preocupados por el ministro de Economía, Luis Caputo, ya que esperaban que para este momento del año, el Banco Central estuviera comprando reservas para cumplir con la meta acordada con el organismo. La realidad es que la institución financiera no está interviniendo en el mercado y parece estar priorizando la reducción de la inflación en un año electoral. En este contexto, las declaraciones de Kristalina Georgieva, la directora del FMI, cobran relevancia, al instar a los argentinos a no desviarse del rumbo en este año electoral; supuestamente, no se dirigía a los votantes, sino a Javier Milei.
Por esta razón, se anticipa que las relaciones entre el Gobierno y el FMI se tornarán tensas de nuevo hacia julio, cuando se realice la primera revisión del acuerdo firmado en abril. Si la situación continúa así, es muy probable que se necesite solicitar un «waiver» o encontrar alguna forma de encajar un incumplimiento al inicio del programa.
El acuerdo, según datos de la sociedad de bolsa Cohen Argentina, establece que para 2025 se deben sumar 5.000 millones de dólares, de los cuales alrededor de 2.000 millones deben estar disponibles a mediados de año. Con esos fondos y los créditos de otras entidades, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) podría cerrar el 31 de diciembre con reservas netas positivas de 1.600 millones de dólares.
Hasta el momento, no se ha concretado ninguna acción. El BCRA tiene la opción de comprar dentro de una banda cambiaria de entre 1.000 y 1.400 pesos si decidiera aprovechar la temporada de máxima liquidación, pero no lo está haciendo, lo que alimenta la idea de que el dólar debería bajar.
Funcionarios del Gobierno y del BCRA han indicado que la forma de incrementar esos dólares no sería mediante un superávit de la cuenta corriente, sino solicitando nuevamente más financiamiento.
El Gobierno enfrenta un “trilema”, según ha explicado el economista Eduardo Levy Yeyati a un grupo de inversores de Adcap Grupo Financiero. Este trilema involucra reducir la inflación, acumular reservas y fomentar el crecimiento.
El economista señaló que las negociaciones con el FMI estaban bloqueadas debido al problema cambiario, más que por el control de cambios. La eliminación del cepo le ha permitido al Gobierno avanzar en una situación que debía abordar, además de aportar a una narrativa de recuperación.
Yeyati consideró que el cepo era un «tema secundario» en las discusiones con el FMI, ya que el foco estaba en ajustar el tipo de cambio para facilitar la compra de dólares para saldar deudas con acreedores privados y el propio FMI.
Sin embargo, advierte que el Gobierno optó por un realineamiento del «crawling peg» original del 1% al 30%, y estableció una banda que denominaría unilateral.
“El acuerdo estipulaba que se realizarían compras de reservas dentro de la banda”, recordó Yeyati, enfatizando que el Gobierno ha priorizado la baja de inflación a expensas de acumular reservas.
Aunque no se interviene para disminuir el precio del dólar, el Banco Central está comprando pocos dólares en un momento en que la afluencia de divisas podría fortalecer la moneda. Por ello, sostiene que si no se acumula ahora, será más complicado hacerlo más adelante, lo que podría generar tensiones con el FMI que aún están encubiertas.
“Hablando con personas del FMI, estaban esperando que el Gobierno acumulase reservas. Esa tensión se manifestará primero en las metas en la próxima revisión, que probablemente queden cortas. Aunque el Gobierno planea operaciones financieras para aumentar reservas con deuda, probablemente necesitará negociar un ‘waiver’”, anticipó.
El riesgo de cuestionar «el puente» hacia el retorno a los mercados es significativo. “El mercado lo interpretará como una noticia negativa y podría obstaculizar la compresión de los spreads que se esperaba en el programa como un camino hacia la recuperación del acceso a los mercados a principios del próximo año”, explicó.
“No hay un camino claro para lograr la compresión de 400 puntos, como imaginaba el Gobierno y algunos analistas. Si esto es cierto, se abre un importante riesgo. La falta de retorno al mercado genera incertidumbre sobre el programa financiero de pago de la deuda privada”, añadió Levy Yeyati.
El experto subrayó que esta situación «tarde o temprano afectará el crédito y las inversiones que Argentina necesita para crecer». En el caso del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), las empresas que anunciaron proyectos aún no han comenzado, ya que están a la espera de cómo se resolverá el frente externo.
De este modo, parece que el Gobierno «pospondrá el proceso de recuperación de reservas hasta después de las elecciones». En este contexto, se insinúa un nuevo blanqueo en una segunda fase, con el objetivo de sumar nuevamente dólares que se destinen a créditos a empresas, que luego tendrían que vender las divisas al BCRA para así adquirir reservas. Sin embargo, Adcap advirtió que este esquema tuvo un resultado negativo en la primera versión del blanqueo, ya que mostró signos de agotamiento en marzo con el aumento de la inflación y el nuevo acuerdo con el FMI, que involucró un aporte de 20.000 millones de dólares.