La propietaria de la vivienda allanada por un grupo de conductores de moto-Uber, dio su versión de los acontecimientos
El domingo en la madrugada, un conductor de moto-Uber fue víctima de un asalto a mano armada, durante el cual le robaron su motocicleta, su teléfono celular y el de su pasajero en la calle Franklin al 1200.
Uno de los asaltantes fue detenido en el Asentamiento 29 de Agosto tras un seguimiento a través de la aplicación de viajes, donde la policía recuperó los celulares, pero la ubicación de la moto sigue siendo desconocida.
El mismo domingo, la víctima del robo recibió una llamada anónima que le indicó que su moto estaba en el barrio Ciudad de los Milagros, en Barranqueras. A raíz de esto, un grupo numeroso de conductores se organizó y se dirigió al sitio. En su intento por recuperar la motocicleta, terminaron allanando la casa indicada, con el consentimiento de sus propietarios.
Narró: «Primero vinieron, hablamos, y luego verificaron que la moto no estaba ni había estado aquí». Aclaró que sus dos hijos fueron acusados del delito, pero que «el dueño de la moto admitió que no era el ladrón», por lo que se retiraron del lugar.
Continuó diciendo que el propietario de la moto robada, junto a cinco personas más, entró en su casa, y que fue la propia familia de los acusados quien les brindó la autorización para registrar el lugar. Una vez que los conductores se marcharon, la dueña comentó que «la policía solo observaba, y reprimieron a mi familia. El comisario entró a la casa y los demás policías revisaron casa por casa entre los vecinos». Al finalizar las inspecciones, se informó que el encargado del operativo habló con la víctima del robo para que los Uber abandonaran el lugar.
Sin embargo, la situación se tornó tensa, y los conductores amenazaron con «quemar las casas», mientras que otros comenzaron a lanzar objetos contra la vivienda donde supuestamente residían los delincuentes acusados.
«Mi nieta fue herida, le arrojaron un ladrillo en la cabeza y le hicieron tres puntos», se lamentó la mujer, quien agregó: «Defendíamos nuestro hogar. Éramos cuatro hombres, dos mujeres embarazadas y tres más, y ellos no respetaron nada». Durante el ataque, los miembros de la familia afectada sufrieron lesiones por balas de goma, golpes con objetos contundentes y amenazas.
«Tengo miedo de dejar mi casa sola. Amenazaron con incendiar casa por casa», expresó la madre de los jóvenes denunciados. Además, mencionó que aún no había podido presentar la denuncia por miedo a represalias. «Los distrajeron con una llamada anónima, el celular fue encontrado en una ubicación lejana de Resistencia y les dieron información falsa para que fueran a buscar en Barranqueras», criticó.