Dictaron prisión a un pastor evangélico acusado de grooming

Dictaron prisión a un pastor evangélico acusado de grooming

Un pastor evangélico, residente de Paso de los Libres, Corrientes, fue condenado a dos años de prisión en suspenso tras ser hallado culpable de grooming hacia una adolescente, de acuerdo con lo establecido por el artículo 131 del Código Penal. Durante el juicio abreviado, también se le impusieron reglas de conducta a cumplir, además de la obligación de someterse a tratamiento psicológico y cubrir el de la víctima.

El fiscal Daniela Di Tomaso presentó pruebas contundentes que confirmaron la autoría del delito y su encuadre dentro de un contexto de violencia de género psicológica y sexual. Este veredicto fue avalado por el Ministerio Público Tutelar y homologado por el juez de Garantías, Daniel Leonardo Insaurralde.

Sergio René Blanco, un hombre de 44 años que lideraba una iglesia evangélica en la localidad mencionada, utilizó el número de contacto de una joven miembro del grupo juvenil que coordinaba para enviarle mensajes con contenido sexual explícito. La adolescente declaró en Cámara Gesell que Blanco le escribía especialmente cuando su esposa no estaba en casa, llegando incluso a solicitarle fotos íntimas y enviándole imágenes de sí mismo. Según su testimonio, estos hechos le generaron un profundo malestar emocional que derivó en problemas de sueño y episodios autolesivos tras insistencias del pastor para concertar encuentros en su domicilio o lugar de trabajo.

La denuncia fue presentada por la madre de la víctima al detectar cambios inusuales en su comportamiento. Además, la hermana de la joven aportó información clave al notar su nerviosismo y descubrir los mensajes enviados por Blanco, quien llegó a confesarle a la familia que «se había enamorado por primera vez». La investigación incluyó pericias telefónicas y el testimonio de la adolescente y otros allegados, los cuales sustentaron la acusación contra el pastor.

El daño psicológico sufrido por la víctima quedó evidenciado en las declaraciones realizadas durante las entrevistas con especialistas. En Cámara Gesell, expresó: «Me dio miedo, me dio asco, me quise matar», como parte del impacto causado por los actos de Blanco. Los informes forenses destacaron su estado emocional afectado, con episodios significativos de angustia manifestados durante el proceso.

El condenado tiene ahora la obligación de mantener distancia física y social con la víctima, fijar un domicilio específico y costear su tratamiento psicológico. Asimismo, deberá participar en terapias propias como parte de las medidas establecidas para garantizar su rehabilitación. Este caso enfatiza la gravedad del grooming como una forma premeditada y psicológicamente manipuladora de violencia que deja profundas secuelas en las víctimas.

Romina Rodriguez

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